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Vitoria sube la persiana. Tras las fiestas, la mayoría de los establecimientos de la ciudad cierra sus puertas. Ayer, mientras todavía se podían ver turistas por las calles, muchos trabajadores volvieron a la normalidad. Otros se lo toman con más calma. Mientras todavía queda algún turista enganchado al plano o subido al tren Gazteiztxo , la vida vuelve poco a poco a la normalidad. Muchas empresas abrieron ayer sus puertas tras el descanso vacacional y otras tantas lo harán durante toda esta semana. Éste es un período de tránsito en el que la gente se enfrenta a la realidad laboral. Unos vienen a trabajar a Vitoria y otros se van a hacerlo a sus respectivas ciudades. Óscar Cardero acaba de regresar de vacaciones y abrió ayer su bar tras un respiro veraniego. "Ha venido mucha gente al Green Bay, no esperaba que se fuese a llenar tanto", explica. No obstante, confiesa que todavía no son días corrientes de trabajo porque faltan clientes habituales. Además, revela que ya ha aprendido: el verano pasado solamente cerró una semana y se acabó arrepintiendo porque apenas acudía gente . más clientes Las caras conocidas predominan cada vez más en las calles vitorianas después de un agosto de peregrinos. "Hasta hoy mismo, esto estaba desierto. Muy poca gente venía a comprar periódicos o revistas", comenta Jorge Fernández de Pinedo. Es el propietario de un quiosco de la calle Dato y explica que, tras las fiestas de La Blanca, las ventas decayeron una barbaridad. Los turistas no leen la prensa extranjera. Los repartidores están más estresados y el sudor de sus frentes es más que visible; en estos momentos tienen más lugares que atender. "Hay un número mayor de establecimientos abiertos que en semanas anteriores", manifiesta Marian, una trabajadora de Correos. Asimismo, la cartera confiesa que ayer hubo una actividad similar a otros años durante estas fechas, cuando los vitorianos regresaban a sus puestos. El verano se acaba y hay muchas personas que quieren aprovecharlo al máximo. Aquéllos que paseen por las calles de Gasteiz todavía pueden observar carteles de "horario de verano" o "cerrado en agosto". La reincorporación laboral está siendo bastante escalonada. "Aún faltan muchos por venir", expresa Raquel Ortiz de Zárate, encargada de la cafetería Usokari. "Eso, o se nota la crisis hasta para tomar un café porque hay cantidad de clientes que suelen frecuentar el bar y que hace semanas que no vienen", añade. Texto y Foto tomado del Periódico"Noticias de Álava"
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