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La decisión de Saura abre una brecha con CiU y ERC, sus socios de Gobierno. Convergencia ve excesivo el plazo de negociación y los republicanos cuestionan la legitimidad de ICV para pactar. El portavoz adjunto de CiU en el Congreso y portavoz de Economía y Hacienda, Josep Sánchez Llibre, reprochó ayer al Gobierno catalán su "debilidad" al acordar con la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, un nuevo plazo para cerrar el modelo de financiación de Cataluña, y opinó que el Ejecutivo central "no tiene credibilidad" después de sus "incumplimientos reiterados". El portavoz manifestó que su formación discrepa de los tiempos en que se ha de desenvolver la negociación y pidió que se alcance un acuerdo "en unas pocas semanas" manteniendo la unidad de las fuerzas catalanas, en peligro por la decisión de ICV de retirar la petición de comparecencia del presidente, José Luis Rodríguez Zapatero. "Darle ahora al Gobierno tres meses para que siga incumpliendo la ley es marear la perdiz y vender humo", sentenció. A su juicio, el acuerdo alcanzado "no tiene valor", por lo que volvió a apostar por ligar los Presupuestos del Estado al nuevo modelo de financiación, creando un frente común de los partidos catalanes para condicionar el voto favorable a los PGE a un buen acuerdo de financiación. El secretario general de ERC, Joan Ridao, expresó la "perplejidad" de su partido ante el pacto entre ICV y el PSOE. "No entendemos esta actuación unilateral a menos de 24 horas de votar la comparecencia del presidente", apuntó. Ridao insistió en la "unidad" catalana y exigió "una separación clara entre el papel de la Generalitat y los partidos", y pidió a ICV que explique "en calidad de qué" Joan Saura, consejero de Relaciones Institucionales, ha negociado que sea el ministro de Economía el que comparezca. >M.G. Texto tomado del Periódico"Noticias de Álava"
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