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Hormigón armado. La solidez defensiva permite al alavés sumar el primer punto de la temporada en la visita al salamanca. El nuevo proyecto albiazul se sustenta sobre unos sólidos cimientos defensivos. En Salamanca, en el estreno liguero, se pudo ver un Alavés con pocas ideas y escasa creatividad, pero ciertamente potente en las labores defensivas. La zaga fue ayer una auténtica roca de granito. Hormigón armado para sustentar a un equipo al que todavía le queda mucho trabajo por delante para que todos los engranajes funcionen correctamente. De momento, a base de trabajo y sacrificio, ya cuenta en su zurrón con un punto, importante para olvidar los malos arranques de curso que se han vivido durante los últimos años. El Alavés volvió a repetir en El Helmántico la imagen de equipo sobrio y seguro que ha venido labrándose, salvo alguna excepción, a lo largo de la pretemporada. Sin errores graves de concentración y solucionando los problemas en colectivo. Siempre una ayuda al compañero cuando éste no podía frenar a su par. Muchos kilómetros en las piernas intentando estorbar la circulación de balón de un cuadro charro que manejó mucho la pelota pero que se vio incapaz de deshacer la intrincada tela de araña tejida por los vitorianos. Esta apuesta por mantener la portería a cero vino condicionada desde el vestuario con la decisión de incrustar a Garitano en el eje de la zaga. Miedo a la altura del interminable Azkorra que sufrió un auténtico calvario emparedado entre el vizcaíno y César Caneda, que formaron un sensacional tándem de centrales. Más problemas tuvieron sus compañeros de los laterales para frenar las constantes acometidas de los extremos charros. Especialmente incisivo estuvo el joven lateral Botehlo. Una zurda de oro que dispara auténticos cañonazos. En al acto inicial, el Salamanca fue amo y señor. Espoleado por ejercer de anfitrión, salió a morder y le intentó buscar las cosquillas, primero a un Bernardo que apenas duró diez minutos sobre el terreno de juego por culpa de un rodillazo en la cabeza que le dejó fuera de combate y después a un debutante Bonis que no se arrugó, aunque un par de balones se marcharon rozando sus postes. Los albiazules regalaron balón, terreno y oportunidades, pero el cuadro local no fue capaz de encontrar la vía del gol a pesar de disponer de varios lanzamientos de esquina y faltas cercanas al área levantaron a los aficionados de sus asientos pero que se quedaron en un mero susto para las huestes vitorianas. Fuera de esto, ligeros chispazos de Moreno y poco más. Los salmantinos pudieron lucirse sobando el balón e intentando buscar sin suerte la espalda a una defensa albiazul que no se vio sorprendida en ningún instante. surge la luz Fue al regreso de los vestuarios tras el descanso cuando el Alavés dio alguna muestra de lo que puede llegar a ser. La aparición de Emilio Sánchez en las labores de creación y su genial conexión con el trabajador Moreno propiciaron los mejores minutos de los visitantes, pero, en todo momento, se echó de menos la suma de efectivos a las labores de ataque. Ni una llegada desde atrás. Todos con las orejas tiesas, guardando el sitio para echar el cerrojo en torno a Bonis. Pero cuando mejor estaban los de Salmerón, David Amaral acertó con la complicada tecla de los cambios. Miku y Toti le permitieron al cuadro charro recuperar el balón que habían perdido. De nuevo dominio infructuoso porque los castellanos no acertaron con sus lanzamientos lejanos y la zaga albiazul no les permitió adentrarse ni una sola vez en el área. Auténtico hormigón armado para un punto sobre el que empezar a cimentar el futuro. Texto y Foto tomado del Periódico"Noticias de Álava"
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