|
ETA reactiva su campaña de verano y obliga a desalojar a 10.000 personas en Málaga. Coloca tres bombas en una playa, un puerto deportivo y en una autovía. ETA reactivó ayer su campaña de verano de atentados con tres bombas en distintos puntos de Málaga que no causaron víctimas ni daños materiales pero sí obligaron a desalojar a más de 10.000 personas. La organización armada reaparece 19 días después de su último atentado, también en Málaga (Torremolinos, concretamente) y también contra el turismo (en una playa). ETA golpea de nuevo en la costa malagueña, tal como hizo en los veranos de 2001 y en 2002. La pequeña cantidad de explosivo empleada ayer fue inversamente proporcional a las enormes molestias que causó. Desde que una persona que dijo hablar en nombre de ETA avisó por teléfono a los bomberos de Benalmádena de que explotarían tres bombas entre las 11.00 y 15.00 horas, los nervios y la confusión se apoderaron de la costa malagueña. En ese momento, la organización armada ya había conseguido su objetivo: convertir un domingo de sol y playa (y de feria, en Málaga) en una pesadilla. La Policía desalojó por seguridad a más de 10.000 personas de las zonas implicadas. A las 13.00 horas estalló el primer artefacto en la playa de Guadalmar, cerca de un hotel y muy próximo al aeropuerto de Málaga. Dos horas antes, la playa fue desalojada. La explosión no causó daños; sí muchas molestias a los ciudadanos. Las Fuerzas de Seguridad debieron cortar al tráfico la carretera que lleva al aeródromo Pablo Picasso (N-340). Las retenciones adquirieron proporciones kilométricas. Pasadas las 15.00 horas explosionó el segundo artefacto en las inmediaciones del puerto deportivo de Benalmádena, también en Málaga. Esta detonación -al igual que la primera, de escasa potencia- se produjo en el interior de un complejo deportivo conocido como Puerto Marina. Las Fuerzas de Seguridad desalojaron, además de dicho recinto, tres playas más (Fuente de Salud, Malapesquera y El Saltillo). desactivada El operativo policial cortó al tráfico la A-7, la autovía que enlaza Torremolinos con la capital malacitana. Los terroristas habían depositado la tercera bomba en algún punto de esta ruta. Artificieros de los Tedax la descubrieron y desactivaron por la tarde, bajo un puente, a la altura de la desembocadura del Guadalhorce. Como las otras, era de escasa potencia, según informaciones oficiales. Con los atentados de ayer, ETA demuestra que los golpes policiales no han anulado su capacidad operativa. Quizá sí la han mermado, pero no la han finiquitado. Además, el hecho de que repita lugar y modus operandi abre la hipótesis de que el grupo armado disponga de un comando itinerante por la zona. Entre el amplio catálogo de información incautada al complejo Bizkaia figuraban media docena de mapas de Andalucía, algo que las Fuerzas de Seguridad relacionaron con posibles atentados en dicha autonomía. El tiempo ha confirmado las sospechas. Y también refuerza la hipótesis de que ETA disponga de infraestructura en Andalucía. Tras el anterior atentado allí, el de Torremolinos, el ministro de Interior español explicó que no disponían de pruebas para confirmar tal extremo. Tras la explosión de aquella bomba, la Policía encontró en una cantera próxima una mochila con una de las pistolas robadas por ETA en Vauvert (Francia) y material para la fabricación de artefactos. Texto y Foto tomado del Periódico"Noticias de Álava"
|