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El fraude a seguros y empresas dispara la demanda de servicios de detectives privados. La veintena de agencias que operan en el país vasco necesitan más personal para crecer. Pese a que el cine ha revestido de glamour a la profesión de detective durante décadas, la labor diaria de estos profesionales suele ser más bien prosaica. En Euskadi operan una veintena de agencias especializadas, varias de ellas filiales de firmas madrileñas o catalanas, cuyo trabajo se centra en la detección de fraudes a seguros, mutuas y empresas. Las bajas ficticias, la simulación de robos y siniestros, las falsas lesiones tras un accidente, los incendios provocados para cobrar la póliza, la competencia desleal y el espionaje industrial suponen el grueso del trabajo de las agencias vascas. Se trata de un fenómeno que no hace sino crecer, y que ha incrementado la demanda de profesionales en una comunidad que no lanzará al mercado su primera promoción de detectives privados homologados por el Ministerio de Interior hasta dentro de un par de años. El pregrado que imparte el Instituto Vasco de Criminología echó a andar el pasado mes de septiembre y forma a una treintena de nuevos detectives que, una vez finalizados sus estudios, podrán salir a la calle con todas las de la ley, que exige un mínimo de 1.800 horas de formación. El plazo de matriculación para el próximo curso, cuyo coste es de 1.560 euros, está abierto hasta el próximo 22 de septiembre. Pueden acceder a él titulados universitarios de primer y segundo ciclo, y quienes hayan superado la Selectividad o la prueba de acceso para mayores de 25 años. El diploma, que se imparte en la sede del Instituto Vasco de Criminología en Villa Soroa, en Donostia, también admite a alumnos que hayan superado enseñanzas de formación profesional de segundo grado, previo análisis de su curriculum. Mientras los futuros detectives vascos cursan sus asignaturas de Derecho Penal, Imagen y Sonido o Medicina Legal, las agencias que operan en los tres territorios históricos se las ven y se las desean para atender la creciente demanda de las empresas y firmas aseguradoras, con las que se suele trabajar a tarifa diaria cerrada. Los detectives cuentan así con un volumen de trabajo estable a lo largo del año y las firmas que las contratan no han de contar las horas que dedican los investigadores a sus asuntos mientras ven elevarse las minutas. Aunque cada agencia tiene sus tarifas, y la Asociación Profesional de Detectives Privados de España cuenta con una tabla de precios, lo cierto es que en Euskadi se viene a cobrar entre 40 y 80 euros por hora de seguimiento. De momento, las agencias tienen mucho trabajo, pero no pueden expandirse porque la falta de personal les impide crecer en un mercado en el que las desapariciones, las infidelidades o los casos misteriosos son los menos. Los más, sin lugar a dudas, son las estafas al seguro por accidentes de tráfico. En todo el Estado se destaparon en 2006 casi 66.000 casos que ahorraron a las compañías 233 millones de euros. El mercado de los seguros mueve mucho dinero cada año, y las compañías en ocasiones prefieren no denunciar los intentos de fraude a los que se les somete, con lo que es frecuente que la trampa se pueda llevar a cabo impunemente. Según los datos de esta asociación, en Euskadi el volumen de negocio de las aseguradoras creció 4% en 2007, con casi 2.000 millones de euros registrados en concepto de primas, pese a que las nuevas contrataciones, por valor de 385 millones de euros, cayeron casi un 1%. Texto tomado del Periódico"Diario de Álava".
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